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Abordar el fascinante mundo de las personas con discapacidad intelectual con la misma sinceridad y naturalidad con la que ellos afrontan sus vidas

“Hay personas que se esconden durante horas detrás de un seto para ver un pájaro y no los llaman locos, los llaman ornitólogos”

La frase no es mía. Ojalá se me hubiera ocurrido a mí. La frase es de Juan Margallo, quien da vida al personaje, probablemente, con más corazón de ‘Campeones’, encargado de organizar todo lo referente a un equipo de baloncesto de discapacitados intelectuales y, sobre todo, de demostrarle a Marco, interpretado por Javier Gutiérrez, que hay gente que necesita nuestra ayuda, igual que nosotros necesitamos de los que están a nuestro alrededor.

‘Campeones’ es una película simple, de historia de superación fácil, de manual de guión para ser explicada en una clase de universidad. Con un tráiler engañoso con el que crees que has visto la película. Persona malhumorada y gruñona (A) que se tiene que encargar de un grupo de discapacitados (B) que empezarán muy mal una competición y que, poco a poco, A se ganará la confianza de B al tiempo que B va llenando el corazón y haciendo cambiar a A.

Pero digo que el tráiler es engañoso porque si bien la estructura es más vieja que la tos, los actores, entiéndase como elementos que participan, son mucho más delicados que cualquier otra comedia blanca. La utilización de un equipo de discapacitados intelectuales como elemento central de la trama podría haber llevado al desastre y la humillación si detrás de la cámara no hubiera estado Javier Fesser, curtido en la inclusión de minorías en sus películas, como ‘El milagro de P. Tinto‘ o esa panda de personajes inadaptados que es ‘Mortadelo y Filemón‘. Pero es que, además, Fesser ya demostró que sabe andar sobre la cuerda floja con la brutal y durísima ‘Camino‘.

Javier Gutiérrez,  se ha convertido en la estrella del momento en el panorama español. Una apuesta segura, capaz de dominar cualquier rol

Así que, aunque la película me levantaba alguna reticencia, como creo que le ha pasado y le va a pasar a mucha gente que piensa que no se tratará más que de una sucesión de tópicos sobre enfermedades como el Síndrome de Dawn, me paré un momento a pensar que detrás estaba Fesser, junto a su dominio y sensibilidad para con estos temas. Y no me he equivocado.

Porque como digo, ‘Campeones’ no es sólo una mera película de superación, también es un recordatorio de que muchas de nuestras actitudes más simples pueden herir sensibilidades de quien ha tenido un problema a lo largo de su vida que ha degenerado en una dura enfermedad. Que hay quien se vale por sí mismo, pero también de los que se aprovechan y de quienes necesitan de los demás para alcanzar sus metas. De que las ayudas para su inclusión siguen siendo limitadas y de que también hay personas que ayudan a los demás por altruismo. Sí, por altruismo. Aún hay quien considera que el dinero y la competitividad son secundarios en este 2018.

Y también un recordatorio de los problemas de mezclar coche y alcohol. Y sobre todo, aunque esto sí cerrado de una manera un poco más burda, del peligro que podemos suponer para el resto de los conductores, peatones, motoristas o ciclistas. Como te puedes imaginar, Javier Gutiérrez (extraordinario, aunque ya no es noticioso) es quien provoca un accidente por ir bebido al volante y cuyo castigo es entrenar a dichos chicos, ya que en su vida normal es segundo entrenador del Estudiantes. Además, sus problemas personales sólo agravan una personalidad ya de por sí problemática, en continuo enfrentamiento con el mundo y siempre capaz de encontrar excusas en situaciones inverosímiles.

Lo único que echo de menos en la película, y que creo que le podría haber ido bien, es el surrealismo propio de Fesser, con esos personajes siempre al borde de un final trágico del que se libran por los pelos y que le permite recrear con tanta fidelidad el espíritu de Mortadelo y Filemón. Supongo que será alguna decisión estética y casi estratégica, para evitar caer en que haya gente que pueda sentirse realmente dolida por este tipo de presentación. Pese a ello, los pocos destellos que salen a relucir se disfrutan como nunca.

Si aún tienes alguna duda sobre el tratamiento que hace la película sobre este tipo de enfermedades, no lo dudes y ve a verla para poder juzgar por ti mismo. Sin ir más lejos, una historia como la de TocToc, que lleva años llenando el teatro en Madrid y cuyo éxito en cines ha sido notorio, trata de una manera más simple, facilona y ligera unas enfermedades que pueden ser igual de graves que las que aparecen en la película.

‘Campeones’, algo más que una película de superación
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