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La serie, que vuelve a Movistar Series con su segunda temporada, ofrece una visión única de la maternidad y la feminidad

Frankie Shaw, autora y protagonista de ‘SMILF’ nos presenta una pieza desarticulada. Como resultado, es difícil seguir el hilo, lo que lleva al fina a no seguirlo en absoluto.

La segunda temporada de esta comedia ha perdido el impulso de su debut. Hace dos años, la serie ‘SMILF’ nos cautivó con su audacia y su tono impertinente y sencillo (el título es el acrónimo de “Madre soltera a la que me gustaría follar”). La creadora, escritora, directora y actriz principal fue una revelación, afirmándose como una estrella en ascenso de la televisión estadounidense.

Si no estás familiarizado, ‘SMILF’ está basado en el cortometraje del mismo nombre premiado en el Festival de Cine de Sundance y se centra en Bridgette, una joven madre soltera que vive en Boston y que está luchando y tratando de combinar sus ambiciones con la realidad de su difícil situación.

La segunda temporada se estrenó simultáneamente en Movistar Series (dial 11) en la madrugada del 20 al 21 de enero

En la segunda temporada, Bridgette trata de seguir adelante y concentrarse en su futuro, mientras trata de exorcizar sus viejos demonios y reparar sus errores pasados. Bridgette ha asumido que su vida es del todo menos convencional, pero no está dispuesta a que la maternidad le niegue su derecho a disfrutar: de la vida, del trabajo, del ocio, del sexo.

Sin embargo, sigue trabajando para la narcisista Ally (Connie Britton). Además, Tutu (Rosie O’Donnell) – la madre de Bridgette – tiene que manejar a su hermana menor, Jackie (Sherie Rene Scott); Eliza (Raven Goodwin) tiene sus propios problemas familiares; mientras que Rafi (Miguel Gómez) y Nelson Rose (Samara Weaving) acercan posturas.

‘SMILF’ está en la misma línea que ‘Louie‘ or ‘Better Things‘, estos dramas autobiográficos sobre la paternidad y sus pruebas aunque los dos últimos están dirigidos por padres de mediana edad sin problemas económicos, mientras que Bridgette tiene problemas económicos durante toda la primera temporada.

Esto es lo que hace que la serie sea única y casi revolucionaria, ya que nunca busca suavizar el retrato de esta joven madre inmadura que está completamente abrumada por los acontecimientos.

‘SMILF’ no sólo nos ofrece una visión deprimente de la vida de Bridgette: también es una obra sobre fantasías femeninas. Con frecuencia, y a través de muchas referencias culturales pop, la serie nos lleva al inconsciente de Bridgette. En estos mundos de fantasía, por fin puede olvidar la angustia de su vida cotidiana y convertirse en la heroína de su propia película de acción, de su propio cuento de hadas, o incluso de su propia secta religiosa, en la que todos se postran ante su vagina….

Sin embargo, Frankie Shaw termina por darnos una obra bastante desarticulada que nos cuesta seguir en esta segunda temporada. Y desafortunadamente, no queda nada de la frescura de los comienzos, como si la creadora se hubiera visto totalmente abrumada por sus torpes ambiciones.

La serie ‘SMILF’ ya no tiene sentido
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Dilia Parkinson es periodista y aficionada a las series desde no sabe cuándo. Algo que hace que a veces mida el tiempo por temporadas completas.