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En la segunda temporada, Paquita experimenta muchos cambios en su vida y demuestra a todos, incluso a ella misma, lo fuerte y decidida que es

‘Paquita Salas’ se ha tomado unos buen torreznos con gintonic y ha regresado a nuestras vidas con su segunda temporada desde el pasado viernes 29 de junio.

Conocimos a ‘Paquita Salas‘ en Flooxer, la plataforma online de Atresmedia. Tras la atención mediática y crítica que logró con su primera tanda de episodios, Netflix se fijó en ella para rescatarla, hacerla viajar por el mundo (su primera temporada está disponible a través de esta plataforma en los 190 países en los que está presente. Esto es todo un exitazo para la ficción española.

En la primera temporada, sólo hicieron falta cinco capítulos para atraparnos por completo, esta segunda continúa explorando el “show business” español a través de su inteligente mezcla de realidad y ficción.

Como ya sabes, ‘Paquita Salas’ nos cuenta las desventuras de una representante de actores venida a menos que sobrevive para mantenerse a flote ante los cambios en la industria del cine y la televisión en España, especialmente cuando el sector adulece de momentos de máxima ambición y traición que nunca.

El actor Brays Efe regresa para hacer suyo el personaje de Paquita a través de su fórmula particular: no pretende imitar a una mujer, sino que simplemente habla como lo haría en ese contexto.

Por supuesto, Paca es la principal vara de medir de ese mundo sibilino en el que se mueve: sabe que tiene que ser melosa, picarona y también “pelota” para conseguir lo que quiere, más cuando las personas que tiene a su alrededor son deshonestas y codicioso.

Para empeorar las cosas, Paquita no es capaz de ponerse al día con las nuevas tecnologías y redes sociales, lo que aumenta la frustración de su pobre asistente Magüi, una Belén Cuesta que recupera ese enfoque complaciente, naif y algo frustrado de los primeros episodios.

El cuarto episodio sirve de catarsis para Paquita Salas, que se da cuenta que el mundo va más rápido que ella y se ha quedado obsoleta. Rendirse es una victoria en ese momento y por eso Paquita tira a la basura la caja que representa la vida que ha estado llevando.

‘Paquita Salas’ está inundada de referencias a la cultura pop española y al mundo de la interpretación

A su alrededor, personajes recurrentes como Lidia San José interpretándose a sí misma o la siempre divertida Yolanda Ramos en la piel de una ex convicta convertida en peluquera. Por supuesto, uno de los ganchos de la serie son nuevamente los cameos constantes de grandes estrellas presentes o pasadas, como Ana Obregón, Miriam Díaz-Aroca o Antonio Resines. Es precisamente cuando se suelta el cabello, el momento en que más se disfruta de ‘Paquita Salas’. Es capaz de volverse totalmente iconoclasta y soltar las pullas más precisas a las obsesiones de la postura, la fugacidad de la fama o la hipocresía de quienes te rodean cuando se trata de grabar un éxito televisivo.

Esa parodia de las “aperturas” de los años 90 en el penúltimo episodio y los guiños a serie con Compañeros o Siete vidas en la televisión son realmente divertidos. Y su último episodio se postula como uno de los mejores de la serie, donde se ve realmente ese significado del personaje y de la serie.

No obstante, esta segunda temporada (que solo consta de 5 episodios de aproximadamente 25 minutos cada uno) parece haber perdido su equilibrio entre el drama y la comedia.

Ya en la primera temporada de Paquita Salas hubo momentos para emocionarse y reflexionar desde una perspectiva más seria. Incluso hubo momentos para dignificar a los protagonistas, pero en estas nueva entrega, el humor está demasiado enterrado sumergiendonos en una depresión constante de todos los que pasan frente a la cámara.

Aún así, ‘Paquita Salas’ marca tendencia y se ha convertido en un fenómeno contemporáneo de la televisión de nuestro país. Ambrossi y Calvo han creado una figura ha traspasado los límites de la televisión. Ha conectado directamente con su público, tanto el que quiere dedicarse, o se está dedicando, a hacer cine o televisión, como el que no. Con tan solo diez episodios en su haber, Paquita forma ya parte de nuestra cultura popular.

‘Paquita Salas’, el éxito del boca a boca en su segunda temporada
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Dilia Parkinson es periodista y aficionada a las series desde no sabe cuándo. Algo que hace que a veces mida el tiempo por temporadas completas.