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Adaptación de una película que llegó a España con un título similar, ‘Querida gente blanca’, en 2014

‘Queridos blancos’, a su modo, aborda la cuestión racial, muy presente en la discusión social en EEUU

‘Queridos blancos’ es una sátira estupenda que comienza desde el primer minuto esbozando su indignación sobre el racismo presente en la Universidad de Winchester con un tono cómico pero también con un objetivo claramente moralizador: el de dar visibilidad a un problema que es mucho más importante de lo que parece y el de hacernos reflexionar sobre ello.

‘Queridos blancos’ es tan provocativa como su título. Explora la brutalidad policial, la apropiación cultural y las microagresiones. Pero no te sientas disuadido de seguir viéndola. El simple hecho de que Netflix cree un producto que no va dirigido a nuestro target se toma como una afrenta, la serie ya se estrenó con mucho revuelo.

En Estados Unidos es un tema que incomoda porque el racismo estuvo institucionalizado hasta hace muy poco. El problema persiste y hay un alto porcentaje de la población cuyas reacciones son ignorarlo, para no cargar con el peso de lo que llaman la culpa blancao sentirse atacados y actuar a la defensiva, algo que ocurre ante las reivindicaciones de cualquier minoría.

Esta realidad política y cultural es la radiografía que plasma ‘Queridos blancos’ en la Universidad de Winchester, convirtiendo el campus es una representación de la sociedad, y en el espacio de reflexión que desde el privilegio tienen como estudiantes de una de las universidades más prestigiosas del país.

Cada episodio no es una acusación de 20 minutos contra los blancos. Por el contrario, cada volumen es simplemente una lente que ofrece más perspectiva. A diferencia de otras series que presentan problemas típicos de la universidad, cada capítulo de ‘Queridos blancos’ puede considerarse como un vistazo dentro de las mentes de los estudiantes negros.

‘Queridos blancos’ es una comedia con dos temporadas emitidas, basada en la película ganadora del premio del mismo nombre de Justin Simien en 2014.

La serie tiene una estructura de historias superpuestas que cruza a la perfección las complicadas vidas personales de los personajes a medida que aumentan las tensiones raciales en el campus después de la celebración de una fiesta racista, la Blackface Party, en la que hay que disfrazarse de famosos negros, con los esperados y tóxicos clichés.

'Queridos blancos' Netflix España Cineseriéfilas

Sam (Logan Browning), activista y conductora del programa de radio Dear White People, se alza como abanderada de esta denuncia, tratando de que sus compañeros blancos entiendan por qué está mal disfrazarse de negros. A lo largo de los capítulos el foco va cambiando a los otros personajes del elenco principal.

Coco (Antoinette Robertson), quien a diferencia de Sam, prefiere asimilarse y vivir dentro de la cultura blanca para mitigar los efectos del racismo. Troy (Brandon P Bell), un niño tan privilegiado como ambiguo incapaz de mantenerse firme por un ideal. Reggie (Marque Richardson), el apoyo de Sam a pesar de su sexismo típico de “macho alfa”. Gabe (John Patrick Amedori), el novio blanco y súper woke de Sam. Lionel (DeRon Horton), el más callado pero peligroso de todos los activistas, quien descubre que es gay. Y Joelle (Ashley Blaine Featherson), la mejor amiga de Sam.

Al margen de su elenco, ‘Queridos blancos’ no habla del racismo de Trump, sino del que se dio en la época de Obama. De ese racismo que realizamos a diario como una rutina y defendemos a capa y espada como libertad de expresión. De eso que nos gusta llamar políticamente incorrecto, y no es más que un excusa para poder ofender sin castigo.

Además, ‘Queridos blancos’ permite que los jóvenes negros sean vistos y escuchados a diferencia de cualquier serie de TV de adolescentes desde un mundo diferente. Habla al público usando un lenguaje universal, pero informativo: el humor.

Sumado a la presencia del racismo, los prejuicios inherentes, la confusa complacencia de los estudiantes blancos y la estructura jerárquica de la facultad de Winchester, ‘Queridos blancos’ lo tiene todo para conseguir captar nuestra atención y lograr la renovación de una tercera temporada.

‘Queridos Blancos’, Netflix también da voz al racismo
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Dilia Parkinson es periodista y aficionada a las series desde no sabe cuándo. Algo que hace que a veces mida el tiempo por temporadas completas.