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La infidelidad, el adulterio o la traición a su género son algunos de los delitos más graves en la República de Gilead, con castigos terribles y crueles

Para mí ‘El Cuento de la Criada’ es una de las mejores series de los últimos años si no la mejor. La serie emitida en España en HBO, es capaz de crear un atmósfera única que te mantiene totalmente pegado a la pantalla con los cinco sentidos.

A mi parecer muy pocas series logran ya crear este efecto en el espectador. ‘El Cuento de la Criada’ es tensión, es sufrimiento y es realidad con tanto paralelismo. Aquí podeís leer las razones por las que debéis enganchar a esta serie: “Todo lo que debes saber sobre la primera temporada de ‘El Cuento de la Criada”.

En esta segunda temporada, hemos vivido momentos terribles, desde la situación ruinosa de las mujeres de las colonias, hasta la violación de nuestra heroína en el episodio 10, pasando por el ahogamiento público de Eden, de 15 años, y su amante prohibido. El paisaje distópico de ‘El Cuento de la Criada’ ha sido en ocasiones muy difícil de soportar.

Por otro lado, se nos concedió un rayo de esperanza cuando June escuchó la reconfortante voz de Oprah Winfrey saliendo de la radio de su coche desde “algún lugar del Gran Norte Blanco”. Por supuesto, momentos después esa esperanza se desvaneció cuando June finalmente no atravesó la puerta del garaje y  no pudo escapar.

Afortunadamente, para aquellos de nosotros que hemos seguido viendo ‘El Cuento de la Criada’ a pesar de todos los momentos en los que las mujeres han sido esclavizadas, degradadas, golpeadas, amputadas y violadas, el final de la temporada de la semana pasada nos ofreció un final genuinamente esperanzador que demostró que aún existen personas decentes en Gilead.

El autoengaño de Serena explota

El episodio, titulado “La Palabra”, se inicia después de la muerte de Edén. Su ropa limpia aún cuelga en el tendedero, June y Rita se culpan a sí mismas de alguna manera por su ejecución. En las pertenencias de Edén, June encuentra una Biblia oculta que ha sido claramente anotada y examinada sin fin. Cuando se lo presenta a Serena como prueba de la piedad de Edén, su única respuesta es decir que la niña “estaba ocultando una multitud de pecados”. En este mundo, la lectura y la escritura, incluso de la Santa Biblia, están estrictamente prohibidas para las mujeres.

Serena reacciona de manera predecible con dureza hacia June, pero una idea se ha plantado en su cabeza. ¿En qué tipo de mundo crecerá su hija, Holly / Nicole, donde ni siquiera puede leer la “palabra de Dios” por sí misma?

Esto, junto con el hecho de que saben que el padre de Edén fue quien la invitó a salir de su matrimonio arreglado con Nick, conduce a Serena a comprender finalmente algo que June supo desde el momento en que dio a luz a una niña: incluso las esposas e hijas de los comandantes no están a salvo en este patriarcado extremo.

Teniendo en cuenta estas ideas, Serena decide llevar a sus compañeras a proponer un cambio en la aún incipiente Constitución de Gilead. Y lo hace al hacer su propuesta “radical” para después violar la ley y leer en voz alta la Biblia frente a su esposo y los otros líderes masculinos.

Serena le dice a su esposo, el comandante Waterford, “Hice esto para dar un ejemplo a nuestra hija”, a lo que él responde con frialdad: “Y así lo has hecho”.

Mientras dos secuaces detienen a Serena, creo que todos recordamos inmediatamente una escena del episodio de la semana anterior en la que el Comandante Lawrence interroga a su nueva criada, Emily, sobre el castigo para las mujeres que leen. Cuando ella le dice que perderá su dedo, él señala que en los “buenos viejos tiempos” las mujeres perderían la mano completa.

La próxima vez que veamos a Serena, a través de los ojos de June, ya le faltaba el meñique izquierdo. “Lo intenté”, le dice, abatida a June.

La serie nunca pierde el tono, su misión es que sintamos el sufrimiento como si viviéramos en Gilead

El poder de la maternidad

Podemos dibujar una línea directa desde ese momento hasta lo que podría haber sido el momento más sorprendente en un final de temporada llena de ellos. Un incendio incontrolable, aparentemente provocado por una Martha en una casa al otro lado de la calle, le da a June y a su bebé una oportunidad más de escapar. Todo este tiempo, las Marthas han estado trabajando juntas, orquestando un elaborando un ferrocarril subterráneo para ayudar a las sirvientas a salir de Gilead. Y, con una ayuda útil de Nick, June no duda en esta ocasión en aprovechar su oportunidad.

Pero el momento de la verdad llega cuando Serena la atrapa. Su primer instinto es recuperar al bebé, pero cuando June defiende desesperadamente su caso: “No puede crecer en este lugar”. Serena hace lo impensable pero la deja ir.

Es un momento redentor en última instancia para un personaje que ha pasado a ser una víctima trágica del mundo que ella ayudó a crear a lo largo de dos temporadas. La actuación de Yvonne Strahovski cuando finalmente deja ir al niño es completamente desgarradora.

La rivalidad entre la maternidad de June y la de Serena ha sido  muy asfixiante y no se agotó con el parto, al que dedican un capítulo que ayuda a desmontar cualquier idealización que se tenga de lo que es dar a luz.

Después, con la pequeña como ser humano independiente, llega la separación inhumana y forzosa, la tortura del sacaleches, del postparto, de no ver a su hija porque la ley dice que no es suya, que el suyo solo es un vientre prestado, ni siquiera de alquiler.

Periodistas, refugiados, gestación subrogada. Un Gilead muy real

‘El cuento de la criada es una serie cruda, muy dura, que muchos no han podido seguir visonando y han tenido que abandonar. Una serie que destaca por el gran trabajo de sus actores, por una narrativa brillante y por su estilo visual arriesgado , pero tremendamente atrayente.

Y lo mejor de todo, una serie que hace reflexionar, porque nunca podemos estar al cien por cien seguros de que el futuro que se retrata en ella no vaya a hacerse realidad algún día. Un futuro en manos de una dictadura teocrática donde las mujeres fértiles son reducidas a poco más que máquinas de fabricar hijos. Esclavas de una élite dirigente que, sin embargo, peca de los mismos defectos que las actuales. Una élite protegida por un estado policial sin piedad, donde se castiga cualquier comportamiento “impropio” de la forma más cruel. Una serie para pensar, y mucho.

Hoy por ejemplo en Estados Unidos, más de mil niños inmigrantes permanecen separados de sus padres, los derechos de las mujeres y las minorías están bajo constante ataque, y cada semana parece traer un nuevo horror inesperado bajo el imperio Trump.

Si ‘The Handmaid’s Tale’ está siendo instructivo sobre nuestro pasado, también puede ser instructivo sobre nuestro futuro. Y el final de la temporada creo ques es un recordatorio importante de que no importa cuán malas sean las cosas, todavía hay seres humanos decentes trabajando juntos para sacarnos de este lío.

Segunda temporada de ‘El Cuento de la Criada’, el principio de la rebelión
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Dilia Parkinson es periodista y aficionada a las series desde no sabe cuándo. Algo que hace que a veces mida el tiempo por temporadas completas.