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La serie de David Simon y George Pelecanos vuelve a los años setenta para continuar su retrato sobre el mundo del porno y el negocio del sexo en una Nueva York

La nueva serie de David Simon, ‘The Deuce’

Nueva York, Navidad de 1977. El disco y el punk están en su apogeo cultural. La industria del sexo está en auge mientras Ed Koch intenta limpiar Times Square. Los proxenetas todavía caminan por las calles luchando con la pornografía y el feminismo está en alza. Los policías ya no irrumpen en las puertas de los bares gay. La cocaína ha hecho su presencia e la ciudad. Es un tiempo glorioso destinado a un final abrupto.

El director Alex Hall abre la segunda temporada de ‘The Deuce’ con una larga toma de Candy (Maggie Gylenhall) entrando a la nueva discoteca de Vincent, Club 366 mientras suene “Dance the Night Away” de Barry White. La secuencia tiene un doble efecto: Primero, proyectar la nueva fama y notoriedad de Candy como una triple amenaza pornográfica (actriz, productora, directora), y segundo, para reintroducirnos a algunos de los personajes principales de la serie. Candy saluda a Lori y a C.C., la primera una actriz porno que comienza a destacar y el segundo, el chulo de Times Square que lucha desesperadamente por mantener el control sobre sus chicas.

Candy también se para hablar con Frankie, el “hijo pródigo”, que sigue metiéndose en lios como de costumbre, pero esta vez con dinero de la mafia. Finalmente, Vincent y ella intercambian un par de palabras, os dos se maravillan de lo lejos que han llegado, incluso mientras ambos reconocen en silencio que no todo es de color de rosas.

Desde el punto de vista de la mecánica de la televisión, “Our Raison d’Etre” es un episodio de “puesta al día”, un intento de recordar al público el mundo de ‘The Deuce’ y su enorme elenco. Está organizada principalmente por una sencilla historia que nos lleva por la ciudad para que podamos volver a encontrarnos con todos y a la vez mostrar los cambios que se han producido en el intervalo de cinco años entre la primera y la segunda temporada.

Aunque un poco torpe desde el punto de vista narrativo, es una táctica inteligente para ‘The Deuce’, un espectáculo que depende de la inmersión total en los entresijos de varios establecimientos. Hay tantos personajes y lugares a los que seguir la pista que el capítulo “Our Raison d’Etre” es una autentica bendición para ponerse al día.

El contexto social de esta segunda temporada: la policía se afana por limpiar las calles. No quieren prostitutas, camellos y chulos en Times Square

La historia simple involucra a Vincent buscando a Frankie. Va a Showland, un local del que es propietario y en donde los hombres observan a mujeres desnudas a cambio de un par de monedas. Después va a todos los locales de Rudy Pipilo para recoger la parte de Rudy y encontrar alguna pista de su hermano.

Va al burdel dirigido por su cuñado Bobby. Luego, al Hi-Hat, ahora propiedad de su novia Abby, que lo ha convertido en un lugar de reunión punk. Después, una sesión de fotos pornográficas de Candy para conseguir un número de una actriz porno que Frankie ha estado viendo. Después de eso, Pa aul’s, el bar gay propiedad del ex barman de Hi-Hat Paul Hendrickson. Luego, de vuelta al Hi-Hat para tomar un trago rápido antes de empezar a trabajar en el Club 366.

En el primer capítulo, George Pelecanos y David Simon nos han desvelado la ruta de todos los lugares principales de ‘The Deuce’ durante esta temporada.

La segunda temporada de la adictiva serie muestra un mundo en transformación, en el que las mujeres quieren dejar de ser explotadas

Mientras tanto, ‘The Deuce’ también nos pone al día en los mundos del porno, el proxenetismo y la aplicación de la ley. Candy se ha convertido en una especie de directora de autor en el mundo del porno, tratando de exploar un territorio más experimental para disgusto del productor y director Harvey Wasserman. Influenciada por el trabajo contracultural de finales de los años 60, edita sus películas con una mirada hacia la mirada femenina, intentando captar un lado diferente de la dinámica sexual.

C.C., Larry y Rodney todavía tienen a un gran número de mujeres bajo su control, pero está claro que pueden sentir el peso de una nueva era, en la que las mujeres comienza a expresar y a imponer sus propias regalas.

Darlene sigue prostituyéndose, haciendo películas porno y estudiando cuando puede a pesar de que su proxeneta le dice que los libros son estúpidos, que lo único válido es la universidad de la vida. Alston ha dejado de ser patrullero y ahora es detective y un fichaje nuevo. Luke Kirby interpreta a Gene Goodman, a quien el recién elegido alcalde de Nueva York ha encargado la difícil tarea de adecentar la zona.

En definitiva, hay muchos más personajes que interactúan en este fresco noctámbulo –es una serie eminentemente nocturna incluso en las secuencias diurnas– que representa el Nueva York de 1977, donde todo parecía posible y se respiraba un clima de libertad y los primeros pasos de nuevos tiempos para las mujeres.

La segunda temporada de ‘The Deuce’ está disponible todos los lunes en HBO España, llenando el hueco dejado los lunes por ‘Heridas abiertas‘.

La segunda temporada de ‘The Deuce’ es de ellas, de las mujeres
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Dilia Parkinson es periodista y aficionada a las series desde no sabe cuándo. Algo que hace que a veces mida el tiempo por temporadas completas.