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'The End of the Fucking World', la tragicomedia perfecta de NetflixEstrenada el  24 de octubre en Channel 4, y más tarde, el 5 de enero, en Netflix, ‘The End of the Fucking World’ se ha convertido en una de las series de la temporada y con razón. Lo digo porque más allá de su título impetuoso y los primeros episodios, nos encontramos ante una serie casi perfecta, que cuenta con una sorprendente una contradicción andante, lo que la convierte en un trago corto tan refrescante: la huida hacia adelante se transforma en un regreso al origen, el sentimeinto homicida en amor puro y el desprecio a la familia en una reivindicación de los lazos naturales.

Basado en una serie cómica del mismo nombre de Charles Forsman, está protagonizada por Alex Lawther como James y Jessica Barden como Alyssa.

El título lo deja claro, ‘The End of the Fucking World’ es una serie de TV muy oscuro, pero más que las desagradables escenas gráficas, lo que más te impacta aquí es el humor negro. “Soy James”, anuncia un flaco niño adolescente británico al comienzo de la serie. “Tengo 17 años, y estoy bastante seguro de que soy un psicópata”. La premisa es simple. Dos adolescentes desordenados se sienten atraídos por sus frustradas vidas familiares, uno es un aparente psicópata listo para continuar con su objetivo después de asesinar animales y el segundo sufre de una relación abusiva con su padrastro.

Los dos primeros episodios de ‘The End of The Fucking World’ tienen un ritmo rápido que puede parecer que la serie va a la deriva. Mientras Lawther interpreta a James como un psicópata autodiagnosticado y apenas parpadeante y casi cómico, Barden agrega un cierto nivel de complejidad al personaje de Alyssa. Ella se precipita constantemente a través de situaciones que van supuestamente en su contra, pero en el interior, sus historias transmiten su vulnerabilidad.

'The End of the Fucking World', la tragicomedia perfecta de Netflix

Si bien es difícil precisar el momento en que cambia la narración de la serie, creo que es el momento en que James se da cuenta de que no es un psicópata. Este es el punto donde los espectadores se enfrentan cara a cara con la joven inocencia (o ignorancia) de estos adolescentes aparentemente adultos. Y lentamente, todo comienza a tener sentido.

Con los flashbacks constantes, finalmente comprendemos la psique de James, por qué arroja su mano a una freidora y por qué siente la necesidad de sentir cosas. Las actuaciones de Lawther y Barden se vuelven tan atractivas en un punto que realmente quieres que su historia de amor disfuncional funcione.

Escrito por Charlie Covell y dirigido por Jonathan Entwistle, ‘The End of the Fucking World’  consta de ocho episodios de casi veinte minutos de duración. Hablando estrictamente sobre la gran cantidad de estrenos, la brevedad de ‘The End of the Fucking World’ es posiblemente una de sus mejores premisas. Cada minuto importa y, sin embargo, nunca parece que suceda demasiado. Desde la voz de apertura, nos intimidamos con el hecho de que los protagonistas no repriman ningún golpe.

Desde que finalizes ‘The Inbetweeners‘ pocas series han retratado con tanta precisión los matices de la angustia adolescente.

Perdidos en la escuela y en casa, James y Alyssa son almas perdidas que claman desesperadamente algo de atención. Hay una historia profundamente triste en el corazón de esto: ambos han torturado las relaciones con sus padres, y son tan infelices que están dispuestos a deshacerse de sus vidas y comenzar de nuevo.

En Alyssa, este deseo de ser vista surge a la superficie a través de intervenciones cargadas de insultos, saliendo de la normalidad para demostrar que no le importa lo que piensen los demás. Su primera conversación con James, teniendo en cuenta que trata de cortejale con un insulto comienza con un: “Te he visto patinar, eres una mierda”

El dúo se turnará para narrar la historia, dándonos una idea de cada una de sus perspectivas, yuxtaponiendo su yo exterior con sus monólogos internos. La edición cómica de Slick da brillo a los elementos más oscuros del programa, pero es un triunfo del guión del escritor Charlie Covell que permite que la luz y la sombra se combinen de manera perfecta.

'The End of the Fucking World', la tragicomedia perfecta de Netflix

A pesar de la brevedad de la serie, las historias secundarias también aportan mucho. Sea la madre de Alyssa (Christine Bottomley) que hace la vista gorda a la relación de su marido con su hija, el padre incrédulo de James (Steve Oram), el violador en serie Clive Koch (Jonathan Aris) o los oficiales de policía, Teri Donoghue (Wunmi Mosaku) y la más comprensiva, Eunice Noon (Gemma Whelan). La forma en que James puede fusionar la historia sobre el suicidio de su madre en la narración es un gran ejemplo de exactamente cuánta importancia se les ha dado al guión.

En menos de tres horas, ‘The End of the Fucking World’ crea un mundo prolijamente esbozado que es distintivamente oscuro en su estilo, pero que cuenta una historia de amor que deseamos continuar, pero sabemos que no debería suceder.

Os dejo con la playlist, es lo más 🤘🤘🤘

‘The End of the Fucking World’, la tragicomedia perfecta de Netflix
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Dilia Parkinson es periodista y aficionada a las series desde no sabe cuándo. Algo que hace que a veces mida el tiempo por temporadas completas.