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Crítica. 'Vergüenza', la serie revelación de Movistar +

Irreverente, arriesgada y provocadora a cualquier comedia española, ‘Vergüenza’ llegó en noviembre a Movistar+

No seré yo quien dé la mejor definición, en este texto, de lo que ha sido una de las grandes apuestas de Movistar en cuanto a series de 2017. Es de un amigo mío quien me dijo “la he tenido que quitar”.

Porque eso es ‘Vergüenza’. El casi omnipresente Javier Gutiérrez ha dado vida a Jesús, un fotógrafo fracasado, con ínfulas de grandeza, quien no se toma en serio su trabajo en la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) porque está a punto de colocar una exposición a la que nadie quiere dar cobijo por falta de discurso y estética. El problema de Jesús no sería tan grave si a ello le sumamos su facilidad para ser un bocazas, un entrometido y un metepatas, con peor don de la oportunidad que de la fotografía.

‘Vergüenza’ narra la historia de Jesús (Javier Gutiérrez) y Nuria (Malena Alterio), una pareja en crisis que inevitablemente vive situaciones bochornosas.

Pero es que, además, Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero, guionistas de la serie ‘Vergüenza’, también han creado a Nuria (Malena Alterio), quien enlaza trabajo inestable con trabajo inestable gracias a su facilidad para meter la pata y que, por si no fuera suficiente, tiene que lidiar con el impagable trabajo de lidiar con Jesús, su esposo, por el que siempre acaba dando la cara ante la incredulidad de sus amigos y conocidos.

El resultado de ‘Vergüenza’ es desasosiego. Porque sí es cierto que algunas de las situaciones están excesivamente forzadas, pero en otras seguro que ponemos cara muchos de nuestros conocidos… y de nosotros mismos. Eso es lo que ha provocado que muchos hayan tachado la serie de desagradable o de no tener gracia. Y no les falta razón, porque a pesar de que se ha vendido como una comedia, es difícil que soltemos una carcajada y mucho más sencillo que nos sentemos ante la pantalla con una media sonrisa que esconda la profunda pena que en el fondo nos produce la pareja protagonista.

Crítica. 'Vergüenza', la serie revelación de Movistar +

No me extraña que llegados a este punto mi amigo apagara la televisión. Y muchos otros. Y tampoco creo que Cavestany y Fernández Armero estén demasiado preocupados. Ambos se han alejado de esas comedias blancas para todos los públicos que monopolizan nuestra televisión (o llenas de gritos, donde el sexo es la piedra angular de cualquier trama y en la que la caspa no te deja ver bien lo que sucede en pantalla. Sí, estoy hablando de ‘La que se avecina‘.) Movistar ha preferido apostar por un producto diferente, que nos remueva. No es fácil ver cómo alguien hace el ridículo en el 90 por ciento de las acciones a las que se expone. Y mención especial a Malena Alterio, cuyo papel de ineficiente apagafuegos inspira verdadera lástima cuando comprende que está casada con un verdadero imbécil que siempre la deja en ridículo. Pero mucho más cuando comprende que ella misma es su propio obstáculo para alcanzar un crecimiento personal y laboral que nunca ha estado, ni si quiera, cerca de rozar. Y que tampoco lo hará en un futuro.

Porque cuando uno es un patoso y un maleducado pero está convencido de que hace lo correcto no es tan malo como cuando se es consciente del desastre y, a pesar de quererlo evitar, se cometen una y otra vez los mismos errores. Ni que decir tiene que la serie no es perfecta, que, como ya hemos dicho, algunas situaciones están forzadas en exceso o que otras son difíciles de creer. Pero hay que aplaudir estas propuestas en un mercado en el que la ficción española parece atreverse con nuevos géneros, con apuestas más arriesgadas y que serían muy difíciles de encontrar fuera de una plataforma de pago.

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